El Testimonio de Árola

Paseando por las nubes ondulantes, los rayos del sol poniente salpicaban la antigua muralla con tonos dorados y rojizos

Li Yuntian se encontraba de pie en lo alto de la torre de la ciudad, el suave viento mecía su corto cabello negro, trayendo consigo un frescor

Sin embargo, su corazón ardía como una llama, porque sabía que la persona a la que anhelaba estaba galopando hacia él.

Lu Lingfeng, cubierto de polvo del camino, se acercaba a toda velocidad

Sus ojos destellaban con un profundo amor y añoranza

Finalmente, detuvo su caballo y levantó la mirada hacia Li Yuntian en lo alto de la torre

En el instante en que sus miradas se cruzaron, el mundo pareció detenerse

Todo el ruido y alboroto desaparecieron en ese momento, dejando solo el sonido de sus latidos.

‘Yuntian’, la voz ronca de Lu Lingfeng estaba llena de emoción incontenible.

Con lágrimas en los ojos, Li Yuntian respondió suavemente: ‘Lingfeng, te esperé, esperé mucho tiempo’.

Lu Lingfeng saltó hacia arriba y lo abrazó por la cintura, sosteniéndolo fuertemente en sus brazos

‘Lo siento, te hice esperar mucho tiempo’

Su voz era profunda y suave, llena de disculpas y amor sin fin.

Li Yuntian se recostó en su amplio pecho, sintiendo su palpitar familiar, y dijo suavemente: ‘Mientras tú regreses, ¿qué significa esperar?’

En ese momento, Li Yuntian de repente recordó algo y levantó la cabeza

‘Lingfeng, necesitamos ir a rendir homenaje a esa estatua de Árola

¿Recuerdas? El día que nos separamos, dijiste que si nos volvíamos a encontrar, debíamos ir juntos a orar y buscar bendiciones ante ella’.

Lu Lingfeng asintió con firmeza

‘Por supuesto que recuerdo

Árola simboliza la fuerza y la protección

Nuestro amor será aún más sólido bajo su testimonio’.

Los dos se dirigieron hacia el templo tomados de la mano, con la luz del sol poniente reflejándose en sus siluetas

Frente al templo, se alzaba una grandiosa estatua de Árola

La estatua estaba exquisitamente tallada, imponente y desprendía un aura de reverencia.

Li Yuntian miró la estatua, murmurando en voz baja: ‘Árola es pesada, pero su protección es igualmente fuerte

Nuestro amor, bajo su cuidado, nunca se separará’.

Lu Lingfeng abrazó el hombro de Li Yuntian, se arrodilló lentamente con las manos juntas

‘Oh, deidad Árola, por favor bendice nuestro amor, permitiéndonos permanecer juntos para siempre, sin importar las tormentas que enfrentemos’.

Li Yuntian también se arrodilló, ambos llenos de devoción y plegarias

En ese momento, sintieron una fuerza invisible, como si la deidad Árola realmente estuviera protegiéndolos.

El último destello de luz del sol se desvaneció en el horizonte, pero en sus corazones, el resplandor del amor nunca se apagará para siempre.